martes, 20 de diciembre de 2011

Adiós..

- Dijiste que me querías. ¿Era mentira? El naufragio en sus ojos fue peor que el del Titanic. + No, claro, pero... - Lo dijiste. Después de una larga pausa le repitió lo mismo: + Lo siento. Lo sentía. ¿Qué sentía? ¿Haberle dicho que la amaba? ¿Haber empleado tantos días para conquistarla, convencerla, enamorarla? ¿Dejarla inesperadamente justo cuando ella creía que habían superado las primeras barreras del amor? ¿Arrastrarla a toda aquella locura de la que ahora no sabía como escapar? La persona a quién había confiado todos sus sueños, sus esperanzas, su propia vida, de pronto le decía que todo había terminado. Que lo sentía. Y que adiós

Basta!

Basta. Estoy fuera. De los recuerdos. Del pasado. Pero también estoy perdida. Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzan. Y las cosas más estúpidas, cuando estás enamorada, las recuerdas como las más bonitas. Porque su simplicidad no tiene comparación. Y me dan ganas de gritar. En este silencio que hace daño. Basta. Déjame. Ponlo de nuevo todo en su sitio. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En el fondo del corazón, allí, en aquella esquina. En aquel jardín. Algunas flores, un poco de sombra y después dolor. Ponlos allí, bien escondidos, te lo ruego, donde no duelan, donde nadie pueda verlos. Donde tú no los puedas ver.